Pedazos de corazón

Pedazos de corazón

Cuando le das a alguien una parte de ti, nunca la recuperas y, si lo haces, nunca vuelve a ser igual que antes. Vamos regalando pedacitos de nosotros a cada una de las vidas que tocamos. A cualquiera que nos roba una sonrisa, allá se va un pedazo más. Y así, hasta que un día te das cuenta de que tienes más agujeros que recuerdos felices, más ausencias que amores que duraran lo suficiente para haber merecido ese sacrificio.

Es por eso que cuanto más mayores nos hacemos, elegimos con mucho cuidado a quien dejamos entrar en nuestras vidas y, más aún, a quien le regalamos cada uno de los pedazos de nuestro corazón.

Es difícil medirlo, ya lo sé, pero creo que entiendes a qué me refiero. Levantamos defensas, muros tan altos que no todo el mundo se atreve a cruzarlos. Y, aunque lo hagan, nos cuesta abrirnos. No somos fáciles. La vida nos ha robado demasiados pedazos y tememos rompernos nosotros mismos si seguimos perdiendo más.

Por eso, no soy frío, sino cauto. Tengo cuidado de a quién dejo entrar para no seguir sufriendo como antes lo hacía. Hace años era muy diferente, me sobraban los pedazos y el dolor parecía ser solo una parte más de mis días.

Ahora, en cambio, valoro mucho más mi felicidad. Incluso la soledad se ha vuelto un lugar maravilloso donde me encuentro conmigo mismo y no le tengo miedo a nada. Pero no me cierro del todo, claro. Sigo creyendo en el amor como antes lo hacía. Es solo que ahora me protejo un poco más. No me quedan tantos pedazos de corazón como para malgastarlos con el primer amor que se cruce en mi camino.

Prefiero tomarme las cosas con más calma. Elegir bien con quien arriesgar el resto y ya entonces, seguro, dejarán de pensar que soy tan frío. Aunque no me importa. La persona que entre en mi vida tiene que aceptarme tal y como soy. Con todas mis rarezas y todos los huecos que dejaron los pedazos que ya no están aquí conmigo. 

Mis libros: https://www.porescribir.com/libros-por-escribir-alejandro-ordonez/

+4

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comparte este texto:

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on print
Share on email

Otros textos que podrían interesarte

Ojalá la merezca
Ojalá la merezca
La emoción no se mide en besos o palabras, se mide en latidos. Y mi corazón late desenfrenado desde que la conocí. Son dos los latidos que me gritan: "es ella", por cada tres que me dicen: "esta vez, sí".
No quiero amores a medias
No quiero amores a medias
Quiéreme cuando ni yo mismo sepa cómo. Cuando los miedos estén ganando la batalla y las dudas me aprieten el alma. Abrázame hasta que olvide que están ahí. Y entonces, no me sueltes.
Cuando te enamores
Cuando te enamores
Cuando te enamores, no falles. No permitas que se pierda lo que hayáis conseguido por no saber apreciarlo, por falta de ganas, por no esforzarte. El amor es un regalo que hay que cuidar cada día. No hieras con palabras a quien te quiere, tampoco con acciones que luego no puedas reparar. Hay heridas que nunca sanan cuando las haces en el amor.