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Inquebrantable

Puede que la vida te haya puesto demasiadas piedras en el camino, que a veces sientas que ya no puedes más y las noches se hagan eternas dando vueltas en la cama. Sé que no es fácil, casi nunca lo es en realidad. Vivimos en una cuesta arriba constante que rara vez nos tiende la mano para ayudarnos a subir, pero eso no impide que lo hagas, que sigas avanzando a tu ritmo constante rumbo a un futuro que sabes te hará feliz.

Aunque tropieces, aunque caigas.

Aunque todos se rían de ti.

Tú sabes lo que quieres y por eso sigues adelantando a todo aquel que se gira a mirarte avanzar. Mientras ellos miran, mientras señalan y se ríen, tú sigues subiendo sin parar. Sabes que no necesitas de nadie para ser feliz, que contigo es suficiente y por eso no te molestas en perder ni un segundo de tu vida haciendo caso a todos aquellos que han tenido que frenar para tomar aire al verte pasar.

Tú vales más que todo eso: no importa la de castigos que la vida te eche a la espalda, ni lo oscura que se ponga la noche, sabes que te sobra luz en la mirada, prendida del fuego de tus ganas de ser feliz, como para alumbrar el camino que tienes por delante.

Ya habrá tiempo de mirar atrás cuando llegues a la cima, hasta entonces, seguirás luchando por ser feliz a tu manera, por ganar tus batallas contra el mundo que no te entienda y por no ceder nunca en el esfuerzo. Sabes que no hay «peros» que valgan, que ya has perdido suficiente como para dejarte quebrar por nada, mucho menos por nadie.

Sigue así, todo irá bien.

Eres inquebrantable, y no te das ni cuenta.

De mi libro: «Nadie sale ileso del amor». Autor: Alejandro Ordóñez.

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